¡Por fin ha llegado el Baile de Primavera! Y lo genial no es la fiesta en sí, sino que indica que el colegio está a punto de terminar. Llevas un tiempo cuidando niños y ahorrando el dinero de tu paga por buen comportamiento ―de hecho, has batido tu récord de días sin meterte con tu hermano― porque quieres comprarte un vestido (después de todo, Mark Twain dijo: “La ropa hace al hombre. La gente que va desnuda tiene poca o ninguna influencia en la sociedad.”). Cuando por fin te compras el vestido, te sientes tan feliz que todo te parece de color de rosa. Pero cuando acudes al baile, que está adornado con unos sofisticados arcos formados con globos, te das cuenta que (la bruja de) Heidi Bragg lleva el mismo vestido que tú.